París Texas, una cinta inolvidable.

 

 

 

 

Con un bello ángel inolvidable, llamado Natassja Kinsky.

 

 

De lágrimas y sentimientos de nostalgia y rompimiento. Una cinta bella e inolvidable, tan sublime como esas dos bellas criaturas que aparecen en el filme. Una, Natasha Kinsky, terriblemente hermosa, tan frágil como triste y otra; el ángel risueño e inocente que aparece como el pequeño hijo que no renuncia al sueño de reencontrarse con su mamá. En medio de ellos dos, un gran Harry Dean Stanton como el padre, el esposo vagando en soledad buscando recuperar lo perdido, purgando sus penas en aislamiento. París Texas, una cinta inolvidable.

 

Travis y Jean se amaron con el corazón puro, se amaron hasta quedar cegados por las ilusiones. Ella era muy joven. Él era muy mayor. Ella era guapa. Se divertían tanto juntos, todo era una especie de aventura para ellos dos.  Eso le encantaba a ella. Siempre se estaban riendo por tonterías. Le encantaba hacerla reír. Y no se preocupana de los demás porque lo único que querían era estar juntos. Siempre estaban juntos. Él la amaba más de lo que nunca había creído posible. Hasta que él comenzó a desconfiar de ella. El amor entre ellos dos fue un sentimiento de emociones fuertes hasta las entrañas  pero no fue un idilio eterno como ellos creían que iba a ser.

 

 

 

 

Al inicio del filme lo encontramos a Travis vagando sin rumbo fijo entre las grandes llanuras del desierto texano, es un hombre desecho, sin memoria, desarraigado de su familia y consigo mismo, apenas con un traje ajado y una gorra roja que le protegía la frente de los inclementes rayos del sol. La cinta trata sobre el reencuentro consigo mismo, de un padre que intenta salvar a una familia rota; del asunto de volver a conectar con los lazos filiales, de intentar recuperar  el tiempo perdido, de la capacidad del amor para enmendar nuestros errores.

 

Una bella criaturita, curiosa e inocente es la que se convierte en el verdadero motor de la historia. Es cuando Travis se reencuentra con su pequeño hijo -que había abandonado dejándolo al cuidado de sus tíos- y a base de persistencia y amor vuelve a ganarse su confianza, cuando la historia empieza a sentirse entrañable. Es cuando ellos juntos, un hombre muy lastimado y un pequeño con sentimientos y sueños inocentes se lanzan a la odisea por encontrar a su madre, cuando la película se vuelve inmortal, inolvidable.

 

Paris-Texas-Children and Harris

 

Y para el espectador que decida aventurarse a conocer esta bella película podrá encontrarse además de una magnífica historia a un maravilloso ángel del cine moderno: Natassja Kinsky. La actriz de origen alemán protagoniza las escenas más desgarradoras cuando ocurre el encuentro con su otrora esposo. Tengo que decir que para el espectador que no haya visto esta joya del cine moderno, una vez que uno se encuentra con Natassja Kinsky, con su mirada angelical irradiando tanto inocencia como nostalgia, uno ya no la puede olvidar.  El papel de Jane se ha convertido en el más memorable en la carrera actoral de la hija del icónico Klaus Kinski.

 

 

 

Desde el año de 1984 en el que fue estrenada, Paris Texas fue una cinta que debutó con estrella al ganar la Palma de Oro -máxima presea a la que una película puede aspirar en el séptimo arte-  en el máximo festival de festivales, el de Cannes. Además esta conmovedora road movie es considerada como todo un suceso fílmico, uno de los que tardan mucho tiempo en repetirse en el mundo del cine. Aunado a las poderosas actuaciones, la película tuvo la gran fortuna de contar con un soundtrack inolvidable del talentoso músico Ry Cooder y el guion del muy estimado Sam Shepard.

 

Desde la mente de Win Wenders, un hombre venido de Alemania (y que aparte de esta hermosa película nos ha regalado otros grandes filmes como Un Amigo Americano -con el gran Dennis Hooper en estado de gracia-, la entrañable Alicia en las Ciudades, la poética y conmovedora Las Alas del Deseo, entre otras) pero radicado en esta etapa de su carrera en Estados Unidos, un país al que el cineasta alemán adoraba por su cultura de freeways, de moteles en la carretera, de viajeros inalcanzables, de películas y estrellas del Hollywood dorado aparte de la música que echó sus raíces en territorio estadounidense. Todo eso está referenciado hermosamente en Paris Texas, lo que me lleva a decir que Paris Texas también es una carta de amor de Win Wenders a la forma de vida estadounidense.

 

 

Paris Texas puede resultar desgarradora pero hay que decir que al final de la misma hay esperanza para la triada de integrantes de esta hermosa historia. Después del abandono y la ausencia es el amor el que reina en este gran filme de Win Wenders, es el amor que hace que podamos quererla tanto a sus 33 años de haber sido estrenada.

 

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